lunes, 28 de mayo de 2012
Te ilusionan, te suben al cielo, y cuando estás en lo más alto, te dejan caer.
''No puedes dormir, has hablado con él y habéis discutido; hay tantas chicas mejores que tú, que te hacen pensar que en cualquier momento de tu vida él se puede ir. Imaginas ese momento en el que te dice adiós, y se va con ella. Te duele, aprietas los ojos y los abres corriendo, solo era un pensamiento. Te pones a pensar en que él no te haría eso, es tu chico, es incapaz, te quiere tanto como tú a él. Decides volverte a dormir, cierras los ojos, pero no eres capaz, de repente suena en tu ventana como si hubiesen tirado algo. Lo ignoras, piensas que son imaginaciones tuyas. A los 42 segundos vuelves a oír algo que golpea tu ventana, y te das cuenta de que no es tu imaginación, es real, te asomas, y ahí le ves, es él, le ha pasado lo mismo, ha pensado lo mismo que tú y tampoco era capaz de dormir por vuestra tontería de pelea. Le dices: ¿Qué haces aquí? Él te dice: Baja, quiero hablar contigo... Entonces bajas, te apoyas en la puerta, estás en pijama, él va a darte un abrazo, tú no le dejas, estáis enfadados... Él te dice que quiere hablar, tú el dices que no hay nada que hablar. Para él es como un puño en el corazón, y al mismo tiempo te dice: Eres la única para mí, sabes te necesito, lo sabes... Y tú respondiste: Sabes que para mí tu eres el amor de mi vida, pero empezamos a atraernos por otras personas, no lo niegues... Yo no niego que me atraigan otras personas, ahora confírmalo tú. Y él, con todo el dolor del mundo, te responde: Lo sé, pero aún así siempre serás la única, podremos salir de esta. Por favor vete, le dijiste, y a él no le quedó otra que irse por donde había venido. Ahí se dieron cuenta de que quizá parte del amor sea dejar ir''.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario