martes, 22 de mayo de 2012

Eres todo y nada a la vez.




Que me duele la garganta ¿y qué? Podría pasarme el día entero hablando contigo por teléfono disimulando que me estoy muriendo por dentro. Media hora es mucho más que dos días de viaje. Si tú dices ahora, es ahora, si me lo permites dentro de cinco minutos, no quiero estar fea para ti, que cambies mis planes, me es indiferente. Un café prefiero que se alargue a dos, echarme menos azúcar para que no pienses que soy una gorda. Escribir siempre de ti, o que la gente se crea eso, una manía como otra más. Girarme cada vez que alguien huele a ti y decir en voz alta: me encanta ese perfume. Que mis amigas se cabreen cada vez que lo hago. No es mi culpa, es mi maldito olfato que se quedó encaprichado. Pero por si acaso ese día no huelo tu colonia, ya me la echo yo en cualquier perfumería que encuentre cerca, manías, sin más. Morderte el cuello y dejarte a la mitad, tal y cómo tú lo haces, para ver si te das cuenta de lo que fastidia y no lo vuelves a hacer. Ponerme el cuello para arriba para que nadie note que tengo el cuello rojo y no tenga que responder a estúpidas preguntas (¿te han mordido el cuello? Nooo que va, esque me he dado con el picaporte). Aguantarme risas cuando oigo tu nombre en algún enunciado. Sonreír sin que se note cuando me dices te quiero, pero que tú, a saber como, lo notes, aunque no me estes mirando. ¿Mi frase preferida? Te adoro. ¿Suena tan bien leída o es solo porque yo me la imagino saliendo de sus labios? Me encanta decirte cosas cursis sabiendo que si te vas a reír de mi, yo tambien lo haré.  Me pasaría todo el día abrazada a ti aunque me haga de rogar cada vez que me pidas uno, hay que hacerse la durita. Que digas que es una chorrada la mayor locura que acabamos de cometer cuando ambas sabemos que es la cosa mas importante del mundo mundial, aunque cada una se la tome de una manera, tu frenando y yo acelerando.  Y me sigue doliendo la garganta, pero aquí estoy, hablando por telefono contigo. Como una tonta. Porque eso es lo que soy, lo que somos. Tú te enfadas cuando te llamo de madrugada, aunque lo tengas en silencio y no te despierte, pero el simple hecho de que te llame te agobia, pero si no lo hago, te cabreas, (me necesitas pero no lo reconoces), me llamas porque no puedes dormirte y acabas teniendo menos sueño debido a las risas que te han espabilado. Que termines mis frases tal y como yo las hubiera acabado y viceversa. ¿Pero sabes que es lo mejor? Que yo tampoco te quiero...

No hay comentarios:

Publicar un comentario